viernes 22 de junio de 2007

Helicópteros por mi ventana

Lo mismo ha estado pasando todo el año, pero ahora me pego más horas enfrente de mi ventana, desde la que se ve Juslibol, la autovía y mi calle. El caso es que ahora con el calor, tengo la ventana abierta y oigo todo lo que pasa por la calle, y me he dado cuenta de que vivo en una ruta migratoria de helicópteros del ejército de tierra.

El caso es que pasan muchos, y hoy he visto, por ejemplo, tres CH-47 chinook y cuatro o cinco que me han parecido UH 1, que son los que se hicieron famosos en la guerra del Vietnam. No tendremos la última tecnología, pero los yo los veo unos aparatos bastante bonitos, sobre todo el chinook, que es ese enorme de dos hélices, y que tuve la suerte de ver un poco de lejos el año pasado en Sevilla el día de las fuerzas armadas.

Ahí os dejo unas fotos de los bichos estos, para el que no los conozca.





martes 12 de junio de 2007

Problema de A.D.E.

Pasa de vez en cuando que vas con los nervios a un examen de por ejemplo, Administración y Dirección de Empresas, una asignatura bastante pesadita como todas, pero esta en concreto parece que es más pesada en Zaragoza que en Sevilla (como imaginais, cuando uno se va de Séneca, o de Erasmus, el asunto, el tema , el quid de la cuestión consiste en coger asignaturas más fáciles allá donde vayas que las de allá de donde vienes). Pues A.D.E. en concreto ha resultado fallida en ese aspecto, aunque en general no me puedo quejar si hago balance de todas las asignaturas, y un par de ellas que me han parecido sensiblemente más gordas en el C.P.S. que en la E.S.I., las he dejado una para hacerla en Septiembre en Sevilla y otra ya para el año que viene probablemente.

Volviendo a la situación inicial llegas ahí nerviosete al examen, todo el mundo con el lápiz afilao, la calculadora caliente cual gomas de formula 1, todo aprendido, no puedes fallar, y te encuentras el siguiente problema:

Roma, año 165 d.C., nos encontramos en medio de la época conocida como Pax Romana (96-236 d.C.). Las legiones romanas imponen la ley y el orden desde las Islas Británicas hasta la lejana Mesopotamia y desde el sur de los países germanos hasta el desierto de Nubia (por supuesto, toda la Galia, sin ninguna excepción, está bajo el dominio de Roma).

Bajo el gobierno del emperador Marco Aurelio (161-180 d.C.), el comercio está en su época dorada, pero los gastos de un Imperio son muy elevados. Ante esta situación, Marco Aurelio se ha visto en la necesidad de introducir una nueva tasa que grave las mercancías que llegan a la capital desde otras provincias del Imperio.

Teniendo en cuenta la siguiente información, ¿qué tasa deberá poner el emperador por tonelada importada, si con este dinero debe pagar el salario de los prefectos de aduanas (500.000 sestercios a final de cada mes) y espera obtener un beneficio para las arcas imperiales a final de año de 75.000.000 sestercios):

- A principio de cada mes llega a Roma atravesando los Alpes una caravana que transporta 3000 toneladas de queso, vino y cobre procedente de la Galia.

-Al final de cada trimestre son desembarcadas en el puerto de Ostia, 5450 toneladas de aceite, vino y plata procedentes de Hispania.

-A semestres vencidos, el puerto de Tarentum recibe 2750 toneladas de sedas y perfumes con destino a la capital, procedentes de oriente.

-Diariamente (tratarlo como postpagable), 360 veces al año, entran a la ciudad, desde otras provincias, en torno a 65 toneladas de productos diversos para el consumo (principalmente grano)

-Durante este periodo, la economía romana alcanzó una estabilidad alta, la inflación era reducida excepto por los altibajos debidos a la entrada de plata de Hispania y Britannia. Se puede suponer un coste de oportunidad anual de 8,5 %.


La solución es de 901,50 sestercios. (esto no lo ponían en el enunciado del examen).

Ponte en situación, coleguita mío: Todos silenciosos, el profesor repartiendo un enunciado de problema que de lejos se ve laaaaaargo como un dia sin pan, te lo dan y ¡cha chaaannnn! ¡Una lección de historia!.

Ves que la gente se ríe muy poco pero se murmura..... Y tú también murmuras ¡cabrones, encima riéndose de mí!.

En fin que eso que siempre dicen de "leed el examen tranquilamente" es perder veinte minutos leyendo gilipolleces, muy instructivas, claro, pero gilipolleces al fin y al cabo. A lo mejor relaja la tensión, no sé, pero yo prefiero mis datitos en una tabla y tal. O por lo menos la parte de historia, si quieres, que te la den en una cuartilla a la salida del examen, para ampliar conocimientos, vamos.

También quiero resaltar el comentario de "(por supuesto, toda la Galia, sin ninguna excepción, está bajo el dominio de Roma)" que rompe definitivamente el mito de la existencia de una pequeña aldea de irreductibles galos que toman su fuerza inhumana de una poción mágica compuesta por un druida de luengas barbas blancas.

De todas formas aquí yo he de entonar el mea (culpa) y contar la historia de cuando mi padre me dijo: "Andrés, hazme un examen de velocidad=espacio/tiempo para los de 3º de E.S.O." Yo, que ya estaba en 1º de bachillerato y tenía a mi amigo Paco en la clase que iba a hacer ese examen, pues me puse jachondon y le puse algo parecido a esto:

"Juan está en la playa en los aparcamientos de la 2ª pista con sus amigos cuando observa que su Aerox se está quedando sin gasolina. Veloz, se va a la gasolinera de los Gallos para repostar.
Si la distancia de la playa a la gasolinera es de 6 km, y Juan pilota a una media de 60 km/h durante el trayecto, ¿Cuánto tarda Juan en llegar a la gasolinera".

Claro, hay que explicar que Paco, el paquetera y algunos más "moterillos" de aquella época en Chiclana gustábamos mucho de pasar las tardes, sobre todo los viernes de invierno, haciendo el cabra con las motos en los aparcamientos de la playa, y muchas veces nos quedabamos sin gasolina e ibamos a repostar a la gasolinera de los Gallos, aunque bastante más rápido que en el problema, jejeje.

domingo 10 de junio de 2007

Parecido razonable


Siento no ser muy hábil con los programas de toquetear fotos, y tampoco he encontrado una foto con la sonrisa babosilla con la lengua fuera de T-bag, pero no me negueis que se parecen cantiduvi.

jueves 7 de junio de 2007

Época de exámenes


Ah, aciago tiempo en el que los estudiantes del mundo mundial nos damos cuenta del error que cometimos metiéndonos a estudiar una carrera: los exámenes.

En este mes más o menos, que desperdiciamos nuestra vida aprendiendo cosas en su mayoría inútiles (como por ejemplo "el apalancamiento financiero") a todos nos gustaría poder hacer como el insigne Lord Gray, personaje literario de de Benito Pérez-Galdós que aparece en "Cádiz" una novela que se enmarca en los "Episodios Nacionales".

La novela es una historia que mezcla realidad y ficción en el marco del sitio de Cádiz por los franceses, y Lord Gray es un inglés de alta posición social relacionado con las casas más distinguidas de la ciudad durante la invasión Napoleónica.

Lord Gray, harto de las normas a que su distinguida posición le obliga, y un poco trastornado por un asunto de faldas, decide un día vestirse de mendigo y vivir con " "unos mutilados, otros entecos, demacrados y andrajosos los más, y todos chillones, desenfadados, resueltos, como si la mendicidad, más que la desgracia, fuese en ellos un oficio y gozasen a falta de renteas, del fuero inalienable y sagrado de pedir al resto del humano linaje."


En fin, que el protagonista y narrador de la historia, Gabriel de Araceli, un soldado joven aunque veterano en la guerra, que está de guarnición en La Isla, se lo encuentra camuflado entre esta gente y entonces Lord Gray se justifica de esta manera:

"- Vi luego este país bendito, y mi pensamiento agitado descansó contemplando esta suprema estabilidad, este profundo reposo, este sueño benéfico de la sociedad española. Mis ojos se deleitaron contemplando en la inmensidad de la tierra las siluetas de los grandes conventos, a cuyo amparo protector un pueblo, a quien todo se lo dan hecho, puede esparcir su gran fantasía por los espacios de lo soñado y buscar lo ideal en la única región donde existe; sin cuidarse de desempeñar papeles más o menos difíciles en la sociedad; sin cuidarse de su persona, ni de los molestos accidentes del escenario humano, que se llaman posición, representación, nombre, fortuna, gloria...
Quise saciar mi ardiente anhelo de conocer este beatífico estado, y aquí me tiene usted en él. Amigo mío, durante dos días he vivido tan lejos de la sociedad, cual si me hubiera transportado a otro planeta; he podido apreciar la rara hermosura de un día de sol, la pureza del ambiente, la profunda melancolía de la noche, mar donde el pensamiento navega a su antojo sin llegar jamás a ninguna orilla; he experimentado la indecible satisfacción de que centernares de hombre con casaca, entorchados y sombreros de distintas formas, pero todos más feos que los que en Egipto ponen al buey Apis, pasen junto a mí sin saludarme; he conocido el purísimo deleite de ver pasar los minutos, las horas, los días, cual cortejo de dulces sombras que llevan en sus suaves manos la vida, a la manera de aquellas deidades hermosísimas que pintaron los antiguos, transportando en sus brazos las almas de los justos al cielo; he saboreado las delicias de no ir a ninguna parte deliberadamente, de sentir mis hombros libres de toda obligación, de no sentir en mi pensamiento ese hierro candente cuya quemadura significamos en el lenguaje con la palabra "despues", y que encierra un mundo de deberes, de ocupaciones, de molestias sin fin."


Aparte de emocionarme lo bien que se expresaban los ingleses del diecinueve en Español, no pude reprimir escribir esto que leí ayer, para explicar lo que me pasa por la cabeza en época de exámenes.

viernes 4 de mayo de 2007

Tintín en el Tíbet

Bueno, aquí dejo una columna de Arturo Pérez-Reverte en el semanal. No es de las mejores, pero para mí sí que es una de las más graciosas.


Pues resulta que hoy no me sale el artículo. Doy vueltas y vueltas, y nada. A ver si es que en estos diez años lo he contado todo, me digo, y es hora de cerrar el kiosco. O tal vez la pinche vida ha dejado de tener sentido, y ahora todo me importa un huevo. Qué hacer, se preguntaba Lenin. De modo que telefoneo a El Semanal y le digo al subdirector, Fernando Rayón, que adiós para siempre. Me jubilo, chaval. Lo siento por el rey de Redonda, que ya éramos pareja de hecho, a quien dejo solo ante las erizas y demás. Pero así es la vida. Que cada perro se lama su etcétera. En ésas estoy, digo, cuando Fernando, a quien por algo los íntimos apodamos Monsignore, me apunta: «¿Has probado a leer a Paulo Coelho?». Eso me deja pensativo y reflexivo. Incluso contemplativo. Total, concluyo, de perdidos al río. Vestido de pequeño saltamontes, peregrinaré hasta la última página. Tal vez así encuentre la luz. Camino por las montañas del Tibet, según se sube a mano derecha. Me cruzo con un caminante solitario, y cuando lo veo de cerca resulta ser Javier Marías. Busco la verdad chipén, le digo. Algo que garantice la prosperidad de mi intelecto y de mi tecla. «Lee a Shakespeare, recuerda al coronel Blimp y busca en tu corazón tan blanco», responde. En ese momento canta una tórtola en una cumbre nevada, y comprendo que los días son luminosos y las noches negras, y que en invierno hace un frío de cojones.

Sintiéndome por el buen sendero, sigo mi peregrinación entre ríos y montañas. Encuentro una monja tibetana que me da su tarjeta. Paka Díaz, pone. Dime, caminanta, inquiero. ¿Quién ofende más? ¿El que tiene ánimo o el que no lo tiene? Ella alza un dedo y responde. «No ofende el que quiere, sino el que puede». Entonces me miro en las cristalinas aguas del lago y veo a uno que soy yo, y comprendo que los lagos reflejan tu rostro a condición de que el agua esté quieta. Que tiene miga. También descubro, fascinado, que si metes las manos en el agua, te las mojas. Llego a una aldea global abandonada. Una flor de loto se marchita en un tiesto. Veo un cartel: «Si quiere conocer y saber más, pase la página». La paso. Veo sentado a un viejecito con barba cana. Busco el conocimiento y la sabiduría, le digo. Entonces el viejecito me contesta: «www.ramonbuenaventura.com», y luego señala el fuego de su estufa Fagor de camping gas. En ese instante comprendo, como una revelación, que el fuego quema pero también calienta, y que en esa doble dualidad dual están el principio de la verdadera sabiduría y la madre del cordero.

Más alegre, casi optimista, me interno en una selva oscura del alma. En la floresta aúllan un lobo y una loba, y comprendo que se trata del Yin y del Yang que señalan el camino y el modo de derrotar al enemigo que llevo dentro, que no soy yo, sino otro que no soy yo pero que en el fondo soy. Sin serlo. Esto marcha, me digo. Cada vez lo tengo más claro. Luego, en plan Enrique de Ofterdingen, interrogo al follaje. Cómo salir del bosque de la vida, pregunto. Qua? Quomodo? Quando? Entonces el viento silba entre las ramas y me da una respuesta: «Limpiar el carré de cordero, untar la carne con miel y añadir el jengibre rallado». Así comprendo que he llegado a la página de Juan Mari Arzak, que medita tocado con un gorro de derviche, y en mi corazón se adentra la evidencia de que la cebolleta y el hinojo en rama deben ir siempre muy picaditos. Y si no, no. Porque el sentido del gusto -esa es la gran lección que extraigo- no consiste en decir el gusto es mío. Entre gustos no hay disputa. Y puta que se duerme, se la lleva la corriente.

Como ven, ya me siento muy cerca de la verdad. La olfateo. Snif. Snif. De modo que, impaciente, cruzo valles y torrentes, trepo a riscos, y a lomos de un yak me encuentro a Nativel Preciado, que cabalga vestida de lady Godiva nepalí. Busco al maestro, le digo mientras recobro el resuello. ¿A qué maestro?, me interroga a su vez, enigmática. ¿Al maestro Marina o al maestro Coelho? Y entonces comprendo la lección. Quien cree tenerlo claro, lo tiene oscuro. Y viceversa. Llego, por fin, a un monasterio de lamas. Y lo hago -lo noto en mi corazón- repleto de una sabiduría que te cagas. Allí, dándole vueltas a una carraca mientras pronuncia infatigable los nueve mil millones de nombres de Dios, encuentro a un hombre de mirada tranquila y canas venerables, que transmite paz y felicidad con la misma naturalidad con que Gaspar Rosety retransmite el partido del domingo. Cuéntame, maestro, digo. Cuén-ta-me lo que pa-só. Y entonces, el hombre responde: «Un viejo místico iraní se tomaba una caña en un bar de París cuando un rey y un visir que pasaban por allí le preguntaron: ¿Por dónde se va a Cáceres, si nos hace el favor? Y el viejo místico respondió: andes lo que andes, no andes por los Andes». Eso dice el de la carraca, y la sabiduría ilumina mi corazón. Y comprendo que puedo seguir llenando esta página otros diez años más. Por lo menos.

martes 1 de mayo de 2007

El imperio contraataca

¿Por qué hay gente a la que nos gustan los 80, aunque no los vivieramos?
Porque había grupos como este, Los Nikis. Porque un grupo punk podía salir en TVE, y además ser un grupo Punk y vestidos de niños pijos, con sus politos Lacoste.

Además, podías salir en la tele y cantar "Seremos de nuevo un Imperio" vestido así y a todo el mundo le parecía gracioso.

Si teneis tiempo, leed los comentarios del youtube, que no tienen desperdicio para ver cómo somos ahora mismo los españoles, y no hace falta comentar nada más.

Digna de mención la imagen que acompaña a la frase

"En Las Vegas no hay blackjack
Sólo se juega al cinquillo"

Eso sí que es un mensaje subliminal, y no los de Disney




(I left my heart in) El Palmar de Troya

Me voy a Sevilla inmediatamente
mi chica es devota del Papa Clemente
vestida de negro hasta los tobillos
contempla orgullosa su look tridentino


Por fin conoce al Papa cismático
y nota en seguida que es muy simpático
se lleva a Clemente al pesebre
para darle celos a Lefevre
en éxtasis místico se arrodilla
se eleva y vuela sobre Sevilla
el se mutila todos los días
con botellas rotas de González Byass


Clemente, Clemente, no te mutiles más
Clemente, Clemente, por la Santa Faz


La masa piadosa por poco me arrolla
cuando me dirigía al Palmar de Troya
en Alba de Tormes Clemente sucumbe
ante la avalancha de tantas legumbres
todos van a la academia de baile
Clemente aprende tangos por Braille
Dios le castigó por onanista
y el pobre hombre perdió la vista


Que placer tan delicado
es estar excomulgado


Me voy a Sevilla inmediatamente
mi chica es devota del Papa Clemente
vestida de negro hasta los tobillos
contempla orgullosa su look tridentino


Esta es para mí una de las mejores canciones (sobre todo la letra) de Siniestro Total.

Yo no soy muy entendido en Punk, de hecho conozco no demasiado, pero puedo decir que esta es mi banda de Rock favorita. Como a mí me suelen gustar más las letras y el espíritu de los grupos de música que la música (que también es importante), y Siniestro tiene unas letras llenas de humor inteligente y original, aunque a veces un pelín escatológico, pues todo se entiende.

Las generaciones anteriores conocen de sobra a esta banda gallega de Vigo, pero creo que a la gente de mi edad le suena un poco de lejos, por eso recomiendo fervientemente una revisión de sus canciones, particularmente de su disco en directo "Ante todo mucha calma", aún con Miguel Costas cantando la mayoría de las canciones.
Por otro lado no dejéis de ir a Vigo si os gusta esta banda, pues no sabeis lo que mola ir "en el Vitrasa hacia Samil".

En los últimos años, ya sin él, y con Julián Hernández como líder y voz del grupo, (hombre polifacético al que un día vi en lo + plus presentando una película porno), han seguido haciendo discos con gran calidad musical y aún llenos de humor pero sin la chispa que a mi parecer tenían antes. Sin embargo, sus sonidos son muchísimo más elaborados y tocan muchos palos, sobre todo en "la historia del blues".

Para que veais un poco de qué pasta están hechos estos piraos, os dejo una entrevista hecha un año antes del glorioso (para mí, puesto que nací) año de 1984.

Atentos sobre todo al cardado impresionante de la presentadora, al interés de ésta en que se acerquen el micro, y al cebollazo que parecen llevar todos, sin olvidar a la gloriosa explicación de que las letras gamberras del grupo (las tetas de mi novia tienen cancer de mama), provienen de una tradición literaria comenzada por el Arcipreste de Hita, sin desperdicio.